REGIÓN DE ALMERÍA

Almería, la ciudad

Los cambios económicos, demográficos y sociales de la ciudad de Almería hasta 1900.
La ciudad de Almería se considera fundada en el 955-56 cuando bajo el gobierno de Abd al-Rahman III se rodeó de murallas un nucleo de población situado entre el cerro de la Alcazaba y el mar, formandose así el centro de la ciudad musulmana o madina. En torno a este conjunto fundamental se situaron una serie de arrabales, de los que cabe destacar el de la Musalla, ubicada a levante de la ciudad.
Esta Almería del siglo X, que había nacido en función del comercio mediterraneo, recibe a principios del siglo XI una fuerte corriente migratoria potenciada por su aislamiento y prosperidad en medio de las convulsiones que agitan al-Andalus en los últimos años del Califato Cordobés. Se produce así el esplendor de Almería en el siglo XI, convertida en la capital de uno de los reinos Taifas más poderosos con el rey Jayran (1012-1028),  que construyó un recinto murado que envolvía el arrabal de la Musalla incorporándolo a la ciudad.
El esplendor del siglo XI se prolonga, e incluso se acrecienta, durante la primera mitad de la centuria siguiente bajo el gobierno almorávide, pero quiebra a mediados de siglo con la toma de la ciudad por Alfonso VII en 1147. Conquistada por los almohades en 1157, Almería se apagará paulatinamente durante los siglos XIII, XIV y XV englobada en el reino Nazari, al compás del progresivo agotamiento del último estado hispanomusulmán.
El paso de la ciudad musulmana a la ciudad cristiana, tras la conquista de Almería por los Reyes Católicos en 1489, acrecienta la crisis. Aislada uno de los extremos de la península, enmedio de un gran área poblada por moriscos y junto a un mar donde prolifera la piratería berberisca, Almería que había nacido como ciudad comercial, tiene que buscar su supervivencia en la agricultura, produciéndose una ruralización que pone en peligro su propia existencia urbana. En estas cirucnstancias los problemas de repoblación se escalonan a todo lo largo del siglo XVI.
Todo esto factores producen tres fenómenos urbanos importantes:
1º) La reducción de la superficie ocupada por la ciudad, disminuyendo tanto el área edifidaca como el recinto amurallado y reconcentrando la población en la parte occidental del antiguo arrabal de la Musalla y en el sector oriental de la Almedina.
2º) El desplazamiento del centro de la ciudad desde la primitiva madina, ya Almedina, hasta el que fue arrabal de la Musalla.
3º)La conversión de Almería en lo que se ha venido a llamar una ciudad convento, dada la enorme importancia y la gran superficie ocupada por los edificios religiosos en el interior de la población.
Durante la segunda mitad del siglo XVII, expulsados los moriscos y desaparecido el peligro de los piratas norteafricanos, aparecen síntomas de cambio y renovación que se plasman en la aparición de núcleos urbanos extramuros; el barrio de las Huertas y el de la Puerta del Sol.
A cominzos del siglo XVIII la ciudad configurada por un núcleo urbano principal intramuros donde se concentra la mayor parte de la población y los edificios más representativos, asentado en la parte occidental del antiguo arrabal de la Musalla, y que se extiende desde la calle de la Reina al oeste hasta la muralla de levante situada en la parte alta del Paseo y por las acutales calles de Conde Ofalia y Marqués de Heredia, siendo su límite norte el cerro de San Cristóbal, la calle Antonio vico y la Puerta de Purchena, y su confín meridional el Parque. En torno a este núcleo urbano principal que constituye básicamente el casco antiguo aparecen dos áreas de interés: un sector semidespoblado e intramuros a poniente, la Almedina, y una zona de expansión urbana extramuros a levante constituida por los arrables de las Huertas y Puerta del Sol.
A lo largo del siglo XVIII, las mejoras introducidas en la agricultura, la pesca y el comercio, dan lugar a un aumento de población y a un crecimiento paralelo de la ciudad que se manifiesta en el ensanche de los barrios periféricos ya existentes: Almedina, Huertas y Puerta del Sol, y en la aparción de otros nuevos extramuros: Alto, Cruces, Nuevo y Almadrabillas.
En las primeras décadas del siglo XIX la base económica de la ciudad comienza a cambiar. Aparecen la primeras instalaciones industriales creadas cara a la exportación: fábricas de albayalde, fundiciones de plomo, esparterías, etc. No lejos de la ciudad se explotan dos de los yacimientos mineros más importantes de la época en el plano mundial: Sierra de Gádor primero y Sierra Almagrera después. Paralelamente el tráfico por el puerto se reactiva. Por último, en 1833 Almería se convierte en capital de provincia, con la concentración administrativa y de servicios que es conllevaría.
Al amparo de los cambios económicos la población crece. El censo de 1795 nos da una población de poco más de 11.000 personas que a mediados del siglo XIX, según el vecindario de 1855, son ya 23.457, convirtiéndose a fin de siglo, de acuerdo con el censo de 1900, en 47.326.
Texto de Emilio Angel Villanueva Muñoz.
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